conquistando almas - 2

Dios podría haber enviado ángeles
Cuantas veces oímos, “Dios podría haber enviado ángeles para predicar el Evangelio. Sin embargo, Él no lo hizo y ordenó que los seres humanos lo hiciesen. Si los hombres no predican la Palabra del Señor Jesús, entonces, esta no será propagada, y las almas se perderán”. Eso es verdad. La predicación del Evangelio está limitada a la buena voluntad del ser humano de levantarse y abrir la boca para que el Señor Jesús hable a través de él.
Ese mismo hecho se aplica a todas las fases del vivir y del testimonio cristiano. Jesús no puede visitar al prisionero, a menos que el propio Maestro vaya en su cuerpo. Él irá en usted, porque usted es la Iglesia de Él. Cuando usted visite al prisionero, el Señor Jesús lo visitará. De lo contrario, Él no podrá hacerlo.
Como ya dije anteriormente, hicimos de Dios un mensajero con nuestra tradición de oración. No me malinterprete. La oración es vital para cada cristiano, pues Él nos enseñó a orar. Sin embargo, Él nos dijo también cuál era la finalidad de orar. El Señor Jesucristo oró, pero hizo más que eso. Él anduvo haciendo bienes (Hechos 10:38), testificando, consolando, visitando, hablando, mostrando compasión, demostrando a Dios en acción. Él no solo fue un intercesor. Sin embargo, este no es un estudio sobre la oración, sino una obra que trata de cómo ganar almas; por lo tanto, dejaré el tema de la oración para otro momento.
¡De qué manera hacemos parecer sagrada nuestra oración tradicional! ¡Cómo nos sentimos humildes y dedicados mientras estamos orando y enviándole a Dios todas nuestras pequeñas órdenes para el día o para la semana!
Instruimos al Señor Jesús a hacer las cosas que debemos hacer. ¿Por qué no le pedimos a Él que predique también? Si Él es tan útil para realizar muchas de nuestras tareas, ¡ciertamente tampoco se opondría a predicar de vez en cuando!
Con nosotros, pero ahora en nosotros
¿No es extraño que comentemos que el Espíritu Santo estaba solamente al lado de los discípulos antes del Pentecostés y ahora nos regocijamos por el hecho de que Él está dentro de nosotros?
Es exactamente donde Él está: en nosotros. No está fluctuando por el mundo de afuera, flotando sobre los seres humanos aquí o allá, de acuerdo con nuestra dirección, resolviendo los problemas, visitándonos, dándonos ánimo, mientras llevamos nuestra pequeña y egoísta vida en aislamiento.
Por medio de la redención del Calvario y de la nueva creación en el Pentecostés, el Señor Jesús volvió, en la persona del Espíritu Santo, para habitar, moverse y tener su Ser en nosotros. ¡Ahora el Señor Jesús es nacido en nosotros!
"... porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad." Filipenses 2. 13
Fue eso lo que Dios hizo en carne estando el Señor Jesús en medio de nosotros y Él hace lo mismo en nosotros, porque somos Su Cuerpo.
Él habla por nuestros labios, visita los necesitados, levanta los caídos, da ánimo a los desalentados y alcanza a los abatidos a través de nosotros. Él cura los corazones quebrantados y sana las heridas por medio de nuestra vida. Usted y yo somos Su Cuerpo. Nosotros somos la Iglesia.
¿Usted entiende por qué el evangelista le dijo al grupo de oración de señoras: "Aquella mujer irá al infierno, mientras ustedes oran?
Si no hacemos algo más que orar, si no visitamos a los perdidos y evangelizamos a los desesperados, ellos jamás oirán la invitación del Señor Jesús para ser salvos. Debemos orar, pero enseguida levantarnos en la búsqueda de almas.
El Evangelio en su comunidad
El ministerio del Señor Jesús en su comunidad está limitado a usted. Él ansía hablar a las almas sobre la salvación, a fin de convencerlos acerca de su gran necesidad de Dios - esta es la obra del Espíritu Santo-, pero Él está en usted. El Señor Jesús trabaja por medio de sus labios, de su cuerpo. Si usted no habla o transmite el mensaje, nuestra sociedad quedará perdida. Él Señor Jesús decretó vivir en usted, y Él no puede visitar a los perdidos independientemente, como no puede tocar las puertas de las casas y llevar esperanza a los que sufren sin un “instrumento humano” por medio del cual Él pueda hablar.
Nos gusta vivir de forma egoísta. Tenemos placer en quedarnos solos, orando y enviando un torrente de pequeñas órdenes y bonitos recados que el maravilloso Espíritu Santo podrá ejecutar en lugar de nosotros. Eso nos exonera de mucho trabajo. Además de eso, estamos ocupados con novelas de TV, con el club, las actividades recreativas y los propios quehaceres.
Él no tiene otro canal
Vamos a recordar que el Espíritu Santo se "mueve" a través de nosotros. Somos Su Templo. Si estamos demasiado ocupados para evangelizar, Él no tendrá otro canal por medio del cual pueda ministrar. Él habita en nuestro cuerpo.
Los perdidos y desesperados de su comunidad jamás serán visitados por nuestro Señor Jesús, si usted no habla en Su Nombre.
Aquellos que estén enfermos o en prisión jamás serán visitados por el Espíritu Santo si usted no va hacia ellos en Su Nombre.
Los hombres jamás verán el Señor Jesús, excepto cuando ellos Lo vean en usted.
El amor del Señor Jesús sólo podrá ser manifestado por medio de su vida. La compasión y preocupación de Él por las almas perdidas sólo podrán ser exhibidas a través de usted.
Jesucristo visita su comunidad cada vez que usted la visita. ¿Lo está encerrando usted en su casa? ¿Es usted egoísta? ¿Jamás permite que el Señor hable a sus vecinos? ¿Usted ya permitió que Jesús les enseñara el camino de la salvación? ¿Ya consintió que Él ofreciera Su vida a sus vecinos? ¿Usted los acusa de vivir en el error, pero jamás ha dejado que Jesucristo les contara la verdad?

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