La necesidad del Espíritu Santo (segunda parte)

La naturaleza del Espíritu Santo
Desde Pentecostés, que aconteció luego después de la ascensión del Señor Jesus al cielo, el Espíritu Santo que viene de parte de Dios, “...y también el Espíritu Santo el cual ha dado Dios a los que le obedecen”(Hechos 5,32). El actúa de forma maravillosa entre los cristianos, y de una manera especial en los últimos tiempos, cuando esta siendo derramado en todo lugar sobre aquellos que le buscan. Sin la plenitud del Espíritu Santo los cristianos quedan vacíos y débiles espiritualmente. Hay una necesidad de que cada hijo de Dios busque con insistencia ser lleno del Espíritu para ser victorioso contra el mundo, la carne y el diablo. (Romanos 15,17-21)
En innúmeros pasajes de las Escrituras Sagradas vemos que el Espíritu Santo es Dios. Él posee todos los atributos divinos como omnipresencia (Único pero puede estar en muchos lugares al mismo tiempo), omnipotencia (Dueño de todo poder) y omnisciencia (Sabe de todo). El Espíritu Santo es el Consolador, aquel que esta en aquellos que pertenecen a Dios y que tienen la naturaleza de Dios, Aquel que nos revela su Santa voluntad a través de las Escrituras Sagradas. (1 Corintios 2,12-14)
Nacidos del Espíritu
No nos podemos ilusionar pensando que en este mundo no pasaremos por problemas. El Señor Jesus siempre alerta a sus seguidores sobre las dificultades, (Juan 16,33) vemos en este pasaje que él dice que uno tendría paz interior con él, pero alrededor luchas. El Señor Jesucristo venció al mundo y la victoria de Cristo es nuestra victoria. Él venció al mundo para que nosotros pudiésemos vencer también. Él compro la victoria para cada uno de nosotros.
Nacer; la propia palabra ya dice venir a existencia, algo o alguien que no existía, y nacer del espíritu quiere decir que si uno nació de la manera natural, que todos nacen, de la carne, de una mujer, uno va a tener costumbres y personalidad de sus padres. Entonces la persona naciendo del Espíritu Santo, quiere decir, nacer del propio Dios y en consecuencia tener los trazos y características de Dios, es uno pasar a actuar de manera que Dios se agrade, es pensar en las cosas de Dios, es alimentarse de las cosas espirituales, en fin, uno ser otra persona. (Efesios 4,22-24)
Existe una diferencia en la fe del nacido del Espíritu y el nacido de la carne. La persona nacida de la carne tiene une fe natural y no la fe sobrenatural. Ella cree en Dios, que Jesucristo murió en la cruz, frecuenta la iglesia y hasta tiene la convicción de que Jesus es la verdad, pero su fe es inconstante, un día ella esta bien y otros no. El nacido del Espíritu posee una fe que no se abala, que no ve a gigantes, barreras o el tamaño de los problemas. El nacido del Espíritu posee una fe constante que solo ve al poder de Dios y muchas veces él nos enseña cosas que parecen locuras pero esto muestra lo sobrenatural de la fe. (1 Corintios 2,14)
Entre tanto, para nacer del Espíritu Santo es necesario entregarse a Dios, despojarse de sí mismo, olvidándose de satisfacer sus propios deseos y si los de Dios, buscándolo con todas sus fuerzas. Es importante resaltar que aquel que es nacido de la carne, carne es y fatalmente va fracasar. ¿Cuantas personas ya estuvieron en la iglesia y hoy están desviadas a causa de esto?, ¿Cuántas se apartaron a causa de no haber logrado lo que deseaban, otras yendo atrás de un pastor olvidándose de Dios, al contrario de andar atrás de Jesus? (Hebreos 12,14-17)
Aquel que nació del Espíritu Santo sigue a Jesucristo. El no teme las luchas porque no esta apoyado en la fuerza de su brazo, y mucho menos, en su capacidad intelectual. Para vencer las batallas y luchas es necesario estar vacíos de nosotros mismos y reconocernos que no somos nada. Solamente el nacido del Espíritu Santo tiene condiciones de reconocer que sin Dios uno no es nada, que uno no puede nada y que Él es más importante que todo y todos en su vida.

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