La necesidad del Espíritu Santo (tercera parte)

El fruto del Espíritu
El Señor Jesus dijo que un árbol se conoce por sus frutos, y esto dijo Él cuando hablaba de los falsos profetas, y es a través de los frutos que conocemos si la persona es nacida o no del Espíritu Santo. Antes de una persona tener un encuentro con Dios, o sea de nacer del Espíritu Santo ella es carne, por esto sus actitudes son de la carne como; (Gálatas 5,19-21) estas son las obras de la carne, y si la persona aun tiene o practica una de estas cosas, entonces esto quiere decir que ella todavía no nació del Espíritu Santo ”Porque el deseo de la carne es contra el Espiritu , y el del Espiritu es contra la carne; y estos se oponen entre si,...”(Gálatas 5,17).
Existen muchas cosas que uno mismo tiene que renunciar, uno no puede esperar que Dios las haga, porque es la parte de uno, Él siempre nos ha exhortado sobre nuestras renuncias diarias, (Colosenses 3,5-10) y solo depende de uno, porque Él dice que no permite que uno sea tentado mas de lo que uno pueda soportar y Él provee la vía de escape para que uno pueda vencerlas.
Muriendo entonces estas obras carnales, es reemplazado en lugar, el fruto del Espíritu Santo que es; (Gálatas 5,22-23) usted puede ver en este texto Bíblico, que dice en lugar de “los frutos” encontramos “EL FRUTO” o sea el nacido del Espíritu Santo tiene que poseer todas estas características.
El nacido del Espíritu Santo es alegre, mismo en situaciones tristes ella no se abate, ella posee paz en el corazón, mismo que al su alrededor halla grandes luchas como; ataques o rechazos de parte de amigos o familiares, problemas en el trabajo, deudas, divisiones o celos en la familia, mismo que su pareja sea un adicto que le rechace, ella esta siempre en paz. (2 Corintios 4,8-9)
La persona pasa a regocijarse en las cosas de Dios, en leer la Biblia, pasa a interesarse en el testimonio de los grandes hombres de Dios, ella pasa a andar en Espíritu, o sea, estar siempre en contacto con Dios, ella puede estar en casa, en el trabajo o hasta mismo caminando en la calle, que ella esta siempre hablando con Dios en pensamiento, con esto no dando lugar a malos pensamientos, preocupaciones y dudas. (Gálatas 5,16)
En el corazón del nacido del Espíritu Santo comienzan a nacer deseos de ayudar en los servicios de la iglesia, a evangelizar, las reuniones en la iglesia se tornan cortas, ella no tiene prisa que la reunión termine rápido, pues ella quiere siempre más y más aprender las cosas de Dios, como decía el rey David; “Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar en la puerta de la casa de mi Dios,...”(Salmos 84,10) la persona ya no se mezcla con personas que no tienen la misma fe, ella no se siente a gusto con personas de dicen malas palabras, que tienen vicios, que hablan mentiras o que hablan de las demás personas. (Efesios 5,9-12) Ella pasa a amar a aquellos que la perjudican, por ejemplo; si ella fue asaltada ella ora por el criminal, pues ella sabe que él necesita de Jesus o si alguien la ataca ella sabe que es un demonio, con esto en su corazón no entra el odio. El Espíritu Santo también coloca en el corazón de la persona la fidelidad, y no apenas la fidelidad hacia Dios, mas la fidelidad en el casamiento, en el trabajo, en su palabra, en fin, el Espíritu Santo transforma nuestro carácter humano y pecador, en el carácter de Dios, que es la propia esencia del amor.

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